El Camino

26 septiembre 2006


Avanzaba tranquilamente por el habitual camino de tierra, la dirección que venía siguiendo desde hace algún tiempo. Si me volteaba, podía ver como el camino ya recorrido estaba lleno de verde pasto. Al levantar la vista hacia adelante podía ver un largo camino de tierra, lleno de piedras y desniveles, pero no me asustaba, porque seguiría mi ritmo tranquilo y seguro. A través de mi caminar, podía ver como iban y venían personas que hacian florecer aún más el sendero del camino recorrido y lo llenaban alrededor, de vida, alegría y luz.

Un día, al lado de mi recorrido había una persona de espaldas a mí, observando el río. Inevitablemente llamó mi atención, pues nunca antes la había visto y llevada por una extraña sensación, me acerque. Al preguntarle que observaba y en el momento en que su mirada se fijó en mi, esa extraña sensación del primer momento, se convirtió en algo maravilloso e inexplicable. Esta persona cautivante no me respondió, tampoco me dijo su nombre, sólo me miró.

En un momento, pensé en retirarme y volver al camino, pero al sentir que no podía irme de ese lugar, pregunté: "¿Quieres caminar conmigo?"... Sin obtener palabras, comencé a caminar nuevamente, pero esta vez con esa persona a mi lado. Al comienzo simplemente caminabamos, después comenzamos a hablar. Al pasar del tiempo mi cautivación aumentó, sentía que nada hacia falta, que mi camino cada vez era más sencillo, simple y hermoso. No necesitaba nada más que su compañía para ser feliz.

Pero un día, algo interrumpió nuestro caminar, mi compañía diviso al lado del camino algo que llamó su atención y se acercó. Yo, al ver esta situación, simplemente esperé... Pasaron horas y no volvía, pero decidí seguir esperando, jamás me iría si no era con su compañía.

Los días pasaron y no volvió. Decidí acercarme, pero no noto mi presencia. Me sente a esperar, hasta que volteara y fijara su mirada en mi nuevamente, pero ese momento nunca llegó.

Di vueltas en el lugar y seguí esperando, hasta que un día pude ver como se alejó del lugar, de mi camino y tomó otro, con una nueva persona y sin voltear a fijar su mirada en mi otra vez. Sentí que el camino no tenía sentido sin su compañía y me quede a un lado sin moverme de ese lugar, sin mirar hacia adelante del camino que venía siguiendo, que debía seguir, que no volvería a seguir.

Pasó algún tiempo y volví a ver a esa persona, se veía feliz con su nueva compañía, no le hacia falta nada más. Fue entonces cuando comprendí que era tiempo de seguir, que su felicidad era la mía también y que su mirada no volvería a fijarse en mi. Me puse de pie, sacudí la tierra que se había impregnado en mi ropa y retome mi camino, sin compañía, pero tranquila otra vez...



Historia creada por mi, quizás hablando de las transiciones que he tenido que pasar durante este último tiempo, quizás sólo una linda metafora que define una historia, que a mi parecer, es simplemente hermosa. Y de seguro, seguirá escribiendose a través del pasar del tiempo y a través del camino ya recorrido...

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